La Copa del Mundo es el trofeo más deseado del fútbol y uno de los símbolos deportivos más reconocidos del planeta. Sin embargo, existe un detalle que sorprende a millones de fanáticos: el equipo campeón no conserva la copa original.
Aunque la selección ganadora la levanta durante la ceremonia de premiación y celebra con ella ante el mundo, el trofeo regresa posteriormente a manos de la FIFA, organismo que mantiene la pieza bajo estrictas medidas de seguridad.
La actual Copa del Mundo está elaborada con oro de 18 quilates y malaquita, lo que la convierte en una de las piezas más valiosas y emblemáticas del deporte mundial.
En lugar del trofeo original, la federación campeona recibe una réplica oficial de bronce bañada en oro, que es la que conserva de manera permanente.
La decisión de la FIFA tiene su origen en un episodio histórico ocurrido con la antigua Copa Jules Rimet. En 1970, Brasil obtuvo el derecho de conservar ese trofeo tras ganar su tercer Mundial. Sin embargo, años después fue robado y nunca volvió a ser recuperado.
Desde entonces, la FIFA adoptó medidas más estrictas para proteger el máximo símbolo del fútbol mundial, permitiendo que los campeones lo celebren y lo exhiban temporalmente, pero sin quedarse con la pieza original.
Una curiosidad que sigue sorprendiendo incluso a muchos de los aficionados más apasionados del deporte rey.
