Desde que asumió el poder en agosto de 2020, el presidente Luis Abinader ha mantenido una postura firme y constante: no otorgar indultos presidenciales a personas privadas de libertad, pese a que la Constitución de la República Dominicana lo faculta para hacerlo en su artículo 129.
Con el cierre de este 2025, Abinader completa cinco años al frente del Poder Ejecutivo sin conceder un solo indulto, una decisión que ratificó públicamente en 2024 y que ha cumplido sin excepciones. Tradicionalmente, este beneficio se ha otorgado por razones humanitarias —como enfermedades terminales o vejez— y suele anunciarse en fechas simbólicas como el 27 de febrero o el 23 de diciembre. Sin embargo, el actual mandatario ha decidido romper con esa práctica histórica.
De acuerdo con registros de la Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo, el último decreto de indulto fue emitido durante el mandato del expresidente Leonel Fernández, mientras que Danilo Medina, al igual que Abinader, tampoco utilizó esta facultad durante sus dos períodos de gobierno.
En septiembre de 2024, durante su encuentro semanal con la prensa en La Semanal, Abinader fue categórico al ser cuestionado por la alta población carcelaria del país:
“No soy amigo de los indultos, no he otorgado un indulto en estos cuatro años y no pienso hacerlo en los próximos años”.
El presidente explicó que su administración apuesta por una reforma penitenciaria integral, orientada a reducir la sobrepoblación carcelaria y mejorar las condiciones de vida de los internos, sin recurrir a indultos como mecanismo de alivio inmediato.
En ese contexto, destacó el rol del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep), que actualmente capacita a personas privadas de libertad para facilitar su reinserción laboral una vez cumplan sus condenas, descartando así los indultos como vía de reintegración social.
Con esta postura, Abinader consolida una línea de gobierno basada en la institucionalidad, la reforma estructural del sistema penitenciario y el distanciamiento de una tradición presidencial que, durante décadas, convirtió los indultos en un gesto recurrente del poder ejecutivo dominicano.
