El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó este lunes a Cuba como un “Estado fallido” y manifestó que el Gobierno de La Habana debería “hacer un acuerdo” con Washington antes de que la situación en la isla empeore aún más.
Trump realizó estas declaraciones a bordo del Air Force One, donde aseguró que la isla enfrenta una severa crisis energética y escasez de combustibles que, en su opinión, representa una “amenaza humanitaria” ante la falta de recursos básicos.
Además, el mandatario afirmó que su administración y autoridades cubanas se encuentran en conversaciones, lideradas en parte por el secretario de Estado, y que un trato con Estados Unidos sería beneficioso para ambas partes, aunque no detalló términos ni condiciones del mismo.
La declaración se produce en un contexto de fuerte presión económica sobre La Habana, incluida la interrupción del suministro petrolero procedente de Venezuela tras la captura del presidente Nicolás Maduro, así como por sanciones que han dificultado la importación de crudo.
Trump descartó que sea necesario un cambio de régimen como en el caso de Venezuela, pero insistió en que Cuba debe sentarse a negociar antes de que la situación se deteriore aún más.
El anuncio reaviva el debate sobre las relaciones entre Washington y La Habana, marcadas durante décadas por tensiones, bloqueos y políticas de aislamiento, mientras analistas y gobiernos de la región observan con atención los posibles efectos de este enfoque en la política exterior estadounidense.
