La religiosa británica Sarah Mullally, de 63 años, fue consagrada como la 106ª arzobispa de Canterbury, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el cargo más alto de la Iglesia de Inglaterra en más de cinco siglos.
La ceremonia se celebró en la Catedral de Canterbury, con la presencia del primer ministro británico Keir Starmer, así como de los príncipes de Gales, Príncipe Guillermo y Catalina, princesa de Gales.
Mullally se desempeñaba como obispa de Londres desde 2018 y anteriormente fue obispa de Crediton. Su designación se produce tras la renuncia en 2024 de Justin Welby, quien dejó el cargo en medio de críticas por el manejo de un caso de abusos dentro de la Iglesia.
Durante su discurso, la nueva arzobispa reconoció el significado histórico de su nombramiento y expresó que espera inspirar a otras mujeres.
“Reconozco el significado de ser la primera mujer arzobispa, pero también soy consciente de las mujeres que me apoyaron en mi ministerio. Es completamente posible seguir los sueños de lo que quieres hacer”, afirmó.
El nombramiento ha sido calificado como un momento histórico para la Iglesia anglicana y un paso importante en la inclusión de las mujeres en posiciones de liderazgo religioso.
—
📰 Diario La Vocera | Información que conecta con la gente.
