En medio de un clima de fuertes debates culturales y religiosos, la Casa Blanca anunció la realización de un histórico festival nacional de oración que se celebrará durante nueve horas en la Explanada Nacional de Washington.
La actividad reunirá a miles de creyentes, líderes cristianos y altos funcionarios del gobierno de Donald Trump, en un evento que busca reafirmar públicamente las raíces cristianas sobre las cuales, según sus organizadores, fue edificada la nación estadounidense.
Entre las figuras confirmadas se encuentran el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el presidente de la Cámara de Representantes Mike Johnson.
Aunque el presidente Trump no estará presente físicamente, enviará un mensaje grabado que será proyectado durante la jornada frente a miles de asistentes.
La reverenda Paula White-Cain explicó que el objetivo del encuentro es recordar que Estados Unidos fue construido “sobre valores cristianos y sobre la Biblia”.
El festival se produce además en un momento de tensiones recientes entre Trump y Papa León XIV, situación que llevó a Marco Rubio a realizar un viaje oficial al Vaticano para fortalecer el diálogo con la Santa Sede.
Para muchos creyentes, el evento representa más que una actividad política o religiosa: simboliza un llamado espiritual ante una sociedad que, según afirman, se ha ido alejando progresivamente de Dios.
Los organizadores aseguran que la jornada enviará un mensaje de esperanza, unidad y oración no solo para Estados Unidos, sino también para el resto del mundo.
