El obispo Michael Burbidge, de la Diócesis de Arlington, aseguró que la actual crisis de salud mental requiere una respuesta pastoral profunda, centrada en Cristo como el verdadero “Médico divino”, capaz de sanar no solo la mente, sino también el corazón y el espíritu.
En su carta pastoral titulada “El Médico Divino y un enfoque cristiano de la salud mental y el bienestar”, el prelado destacó que uno de cada cinco adultos en Estados Unidos enfrenta problemas de salud mental cada año, mientras muchos sacerdotes reconocen no contar con la formación especializada que hoy demandan familias, matrimonios y jóvenes.
Burbidge advirtió que gran parte de la consejería disponible se ofrece desde enfoques que excluyen la dimensión espiritual, ignorando que la persona humana está orientada a Dios, a relaciones auténticas y al desarrollo de las virtudes. En ese sentido, afirmó que comprender la vida desde la fe es un factor crucial, incluso cuando parece incomprensible para el mundo.
“La fe y la confianza en Dios se revelan como las claves para una salud y un bienestar verdaderamente duraderos”, concluyó el obispo, llamando a integrar la atención psicológica con una visión cristiana integral de la persona.
