Bajo la cúpula de la Basílica de San Pedro, ante más de 5,000 fieles y representantes religiosos y diplomáticos, el Papa León XIV celebró la primera misa de Nochebuena de su pontificado, en una ceremonia cargada de simbolismo.
No fue una Navidad más.
El Pontífice recuperó una tradición perdida desde hace más de una década, al celebrar también la misa del día del nacimiento de Jesús, una práctica que no se realizaba desde el pontificado de Juan Pablo II.
Durante la homilía, dejó un mensaje central para el mundo cristiano:
“Proclamamos la felicidad de Navidad, que es la fiesta de la fe, la caridad y la esperanza”.
Una Navidad que une pasado y presente, y que marca el inicio simbólico de un pontificado con mirada espiritual y memoria histórica.
