Un estudio desarrollado por investigadores de la Harvard T.H. Chan School of Public Health reveló que la participación frecuente en actividades religiosas podría estar relacionada con una mayor esperanza de vida y un menor riesgo de muerte prematura.
La investigación fue dirigida por Tyler VanderWeele y siguió a más de 74 mil mujeres durante un período de 16 años. Los resultados mostraron que quienes asistían a servicios religiosos al menos una vez por semana tenían un 33% menos riesgo de muerte prematura en comparación con aquellas que no participaban en este tipo de actividades.
Los investigadores explicaron que prácticas como la adoración, la oración y el canto pueden provocar la liberación de endorfinas y oxitocina, sustancias relacionadas con el bienestar emocional y la reducción del estrés, la ansiedad y la inflamación.
Asimismo, diversos estudios citados en la investigación señalan que prácticas espirituales profundas, como la oración y la meditación, activan el sistema nervioso parasimpático, ayudando a disminuir la frecuencia cardíaca y los niveles de cortisol, lo que impacta positivamente en la salud física y mental.
El estudio ha generado interés en la comunidad científica y entre líderes religiosos por la posible relación entre espiritualidad, bienestar emocional y calidad de vida.
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