Estados Unidos está preparado para retomar pruebas nucleares de bajo rendimiento si China repite lo que Washington considera ensayos atómicos encubiertos, según afirmó el subsecretario de Estado para control de armas, Christopher Yeaw.
El funcionario sostuvo que la administración estadounidense no permanecerá en una “desventaja intolerable” si China y Rusia avanzan con pruebas secretas. “Estados Unidos volverá a realizar pruebas en igualdad de condiciones”, declaró, aclarando que no se trataría de ensayos de gran escala ni atmosféricos como los realizados durante la Guerra Fría.
Yeaw hizo referencia a una presunta explosión detectada en junio de 2020 en Xinjiang, región donde China mantiene su principal polígono de ensayos nucleares en Lop Nur. De acuerdo con datos estadounidenses, sismógrafos en Kazajistán registraron un evento de magnitud 2,75 que expertos atribuyen a una posible prueba subterránea. Beijing ha rechazado las acusaciones y sostiene que se trata de argumentos infundados para justificar un eventual retorno estadounidense a las pruebas.
El debate ocurre en un contexto de creciente tensión estratégica, tras la expiración del tratado New START, último acuerdo bilateral que limitaba el número de ojivas nucleares desplegadas por Estados Unidos y Rusia. Washington insiste en que cualquier nuevo marco de control de armas debe incluir a todas las potencias nucleares, especialmente a China, cuyo arsenal ha crecido en los últimos años, aunque aún se mantiene por debajo del de EE. UU. y Rusia.
La advertencia reabre el debate internacional sobre el equilibrio nuclear y los mecanismos multilaterales de verificación en un escenario geopolítico cada vez más complejo.
