“En la misión aprendí que Dios se sirve de muchas cosas para decirte ‘Aquí estoy, y te amo con locura”, explica Diego Degetau, un joven de Hakuna que ha estado en Filipinas el pasado verano. “La experiencia de misión ha sido la mayor bofetada de realidad que he recibido en mi vida”, cuenta por su parte Patricia Ruiz, una joven de Valencia, que ha estado ya varios veranos en Honduras. Y no son los únicos. Más de 10.000 jóvenes como ellos hacen las maletas cada año para dedicar sus vacaciones a acompañar a los misioneros. Y Obras Misionales Pontificias quiere facilitarles las cosas, y fomentar que muchos más jóvenes se animen.
Para ello, nace la web Arde, con un mapa interactivo en el que los jóvenes pueden encontrar las experiencias misioneras que la Iglesia española ofrece. “Queremos que conozcan las experiencias misioneras que ya existen, de una forma sencilla y accesible”, explica Carlos de Arteaga, responsable de jóvenes de OMP e impulsor de la web. “Es como si abres Google maps, pero en vez de aparecer restaurantes y sitios de ocio, aparecen las congregaciones, parroquias, asociaciones que están cerca”.
Una vez localizadas las experiencias, se puede entrar en cada una de ellas y acceder a toda la información: a dónde se van, qué requisitos tienen, qué formación ofrecen… y los datos de contacto. “Nosotros presentamos a los jóvenes las experiencias de misión que hay, el resto lo hacen los grupos, que son maravillosos”.
