Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán la madrugada del sábado, marcando una significativa escalada tras semanas de negociaciones entre funcionarios estadounidenses e iraníes sobre el programa nuclear del país persa.
El presidente Donald Trump confirmó en un video que Washington inició una campaña militar “masiva” con el objetivo de impedir que Irán amenace los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos. “Vamos a destruir sus misiles y a arrasar con su industria misilística”, afirmó.
Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró que su país ejecutó un “ataque preventivo” contra objetivos iraníes. Según fuentes citadas por medios internacionales, la operación habría tenido como blanco a altos funcionarios iraníes.
Imágenes satelitales mostraron humo saliendo del complejo del líder supremo iraní, Ali Khamenei, en Teherán. Videos verificados evidencian explosiones en la capital iraní y en ciudades como Isfahán, Qom, Karaj y Kermanshah.
Medios estatales iraníes reportaron la muerte de al menos 57 estudiantes tras un ataque contra una escuela femenina en el sur del país, información que no ha podido ser verificada de manera independiente.
Tras los bombardeos, autoridades iraníes aseguraron que se preparan para una “respuesta aplastante”. Israel informó haber detectado misiles lanzados desde Irán hacia su territorio, activando alertas en varias zonas y llamando a la población a resguardarse.
Explosiones también fueron reportadas en Baréin, Abu Dabi y Qatar, naciones que albergan bases militares estadounidenses, así como en Tel Aviv y Dubái.
Las embajadas estadounidenses en la región pidieron a sus ciudadanos que se refugiaran, mientras líderes internacionales, incluidos representantes de la Unión Europea, Francia y España, expresaron preocupación por el riesgo de una expansión mayor del conflicto en Medio Oriente.
