Estados Unidos contempla múltiples escenarios para hacerse con la soberanía de Groenlandia, la mayor isla del mundo y un enclave estratégico en el Ártico, clave para el sistema de defensa antimisiles balísticos del país norteamericano.
De acuerdo con fuentes vinculadas a Washington, las opciones sobre la mesa incluyen el uso de la fuerza militar, la compra directa del territorio al Gobierno de Dinamarca o una alternativa aún más controvertida: pagar directamente a los ciudadanos groenlandeses para convencerlos de separarse de Dinamarca y unirse a Estados Unidos.
Aunque no se han revelado cifras oficiales ni detalles logísticos, funcionarios estadounidenses —incluidos asesores de la Casa Blanca— han mencionado montos que oscilarían entre 10,000 y 100,000 dólares por persona, como incentivo económico para impulsar una eventual anexión.
Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa, ocupa una posición estratégica en el Ártico, entre América del Norte y Europa, y alberga infraestructura militar estadounidense considerada vital para la seguridad nacional de EE. UU. Su valor geopolítico ha aumentado en medio de la competencia global con Rusia y China y el progresivo deshielo de la región.
La posibilidad de recurrir a pagos directos o a la fuerza ha generado alarma internacional y reaviva el debate sobre soberanía, autodeterminación y el respeto al derecho internacional, mientras Dinamarca y autoridades groenlandesas han reiterado que el futuro de la isla solo puede decidirlo su propio pueblo.
