Cientos de personas se manifestaron en distintas ciudades de Estados Unidos para protestar por la muerte de Renee Nicole Good, una mujer de 37 años que falleció tras recibir disparos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante un operativo en Mineápolis, estado de Minnesota.
La propia ciudad fue escenario de una vigilia en honor a la fallecida, quien era viuda y madre de un niño de seis años. La concentración se realizó cerca del lugar donde Good fue tiroteada mientras se encontraba dentro de su vehículo, durante un despliegue de agentes migratorios.
Durante las protestas, los manifestantes corearon consignas contra el ICE y portaron carteles con mensajes como “Fuera el ICE de nuestras calles” y “No aceptaremos al ICE”, reflejando el creciente rechazo a las operaciones migratorias federales.
El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, se sumó a las críticas y pidió públicamente la salida del organismo de la ciudad, al considerar inaceptable el uso de la fuerza que derivó en la muerte de una civil. En contraste, la Casa Blanca defendió la actuación de los agentes involucrados, lo que ha intensificado la confrontación política e institucional.
El caso ha reavivado el debate nacional sobre las políticas migratorias, la rendición de cuentas de las agencias federales y el uso de la fuerza, mientras organizaciones civiles y autoridades locales exigen una investigación exhaustiva y transparencia en torno al incidente.
