Estados Unidos reconoció oficialmente la transición pacífica del poder en Haití, tras el traspaso de autoridad del Consejo Presidencial de Transición al nuevo primer ministro Fils-Aimé y su gabinete interino.
Desde Puerto Príncipe, la embajada estadounidense expresó su respaldo a este proceso y reiteró su disposición a trabajar junto al nuevo Gobierno en un momento decisivo para el país, subrayando que la estabilidad y la seguridad deben ser lideradas por los propios haitianos, con apoyo internacional sostenido.
Fils-Aimé asumió el cargo con un mensaje firme: organizar elecciones inclusivas, recuperar el control del territorio y enfrentar sin tregua a las bandas armadas que hoy dominan gran parte del país.
“Las bandas y quienes las apoyan serán perseguidas. El Estado recuperará cada zona ocupada”, afirmó, prometiendo que la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas actuarán con rigor y continuidad.
Washington destacó —en línea con lo señalado por el secretario de Estado Marco Rubio— que el progreso duradero en Haití dependerá de una gobernanza responsable, mejoras reales en seguridad y una cooperación internacional que respete la soberanía nacional.
La transición, impulsada desde 2024 con el acompañamiento de Naciones Unidas, continúa enfrentando enormes desafíos: violencia generalizada, control territorial de grupos armados y retrasos electorales. Aun así, el nuevo Gobierno asegura que no dará marcha atrás.
El mensaje es claro: seguridad, elecciones y reconstrucción como hoja de ruta para devolverle a Haití la esperanza y la institucionalidad.
