La Asamblea de Expertos de Irán eligió este lunes a Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo del país, convirtiéndose en el tercer guía de la República Islámica desde la revolución de 1979.
Jamenei, de 56 años, es hijo del ayatolá Ali Jamenei, quien falleció el pasado 28 de febrero en medio de una ola de ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel.
Con su designación, Mojtaba sucede a dos figuras clave en la historia política de Irán: el fundador de la República Islámica, Ruhollah Jomeini, y su propio padre, quien lideró el país durante décadas.
El organismo encargado de la elección, compuesto por 88 clérigos, aseguró que “no dudó ni un minuto” en seleccionar al nuevo líder supremo. Sin embargo, la decisión ha sido interpretada por algunos sectores como una sucesión dinástica, lo que genera debate debido a que la revolución iraní se levantó precisamente contra el modelo monárquico que transfería el poder de padre a hijo.
Aunque Mojtaba Jamenei nunca ocupó oficialmente un cargo de alto rango dentro del gobierno, analistas sostienen que durante años ejerció una influencia significativa en la política interna del régimen, además de mantener estrechos vínculos con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
En el plano internacional, la reacción no se hizo esperar. El expresidente de Estados Unidos Donald Trump expresó su rechazo a la designación y advirtió que, si el nuevo líder no cuenta con la aprobación de Washington, “no durará mucho”. Por su parte, Israel señaló que continuará persiguiendo a cualquier sucesor dentro del liderazgo iraní.
La llegada de Mojtaba Jamenei al poder abre un nuevo capítulo en la política iraní y podría tener importantes repercusiones en la estabilidad y la geopolítica de Medio Oriente.
